Icono del sitio Tierra Roja

Cannabis medicinal en Misiones

Autocultivo de Cannabis

Entrevista a Marcos Chigal

Marcos Chigal es un abogado misionero especialista en derecho penal e integrante del colectivo Reset – Política de Drogas y Derechos Humanos. En esta entrevista con Soledad Imbach, nos habla de la legalización del cultivo de cannabis para uso medicinal, el fracaso de las políticas de criminalización, la creación de la empresa estatal MisioPharma y la importancia de promover el debate democrático sobre un tema ríspido en una provincia moralmente conservadora.

 El 5 de septiembre de 2019, Marcos Chigal expuso ante la Comisión de Salud de la Legislatura de Misiones sobre la relación entre el derecho humano a la salud y la práctica del cultivo de cannabis en nuestra legislación, en el marco de la discusión de un anteproyecto de ley para la regulación del cultivo de cannabis medicinal. El Diputado Oscar Alarcón, en ese entonces Presidente de la Comisión y hoy Ministro de Salud de la Provincia, censuró su discurso quitándole el uso de la palabra y acusándolo de hacer “apología” del delito.

Marcos Chigal. Intervención en la Comisión de Salud, Cámara de Representantes de Misiones,

El año pasado propusiste el autocultivo de cannabis en la comisión de Salud de la Legislatura de Misiones, ¿qué impresión te dejó esa experiencia?

Fuimos a la Legislatura con todas las expectativas a debatir sobre un proyecto de ley que fue presentado por el diputado Ariel Pianesi, elaborado con mi colaboración y la de Reset, pero nos encontramos con todo lo contrario de lo que esperábamos. Intentamos llevar la discusión sobre la posibilidad de dar solución a las personas que cultivan su propia medicina en su casa, entendiendo que ese era el ámbito más indicado porque la provincia tiene facultades para regular esta cuestión, por tratarse de un tema de salud y Derechos Humanos. Sin embargo, nos sentimos muy maltratados ya que no solo no nos escucharon, sino que además nos censuraron. En el recinto de la democracia, lo que menos se respetó fue la democracia. Hubo una reticencia absoluta, una gran indiferencia de parte de los legisladores. Me quedé con la peor impresión, ya que es el lugar en donde las voces de la ciudadanía tendrían que ser escuchadas y respetadas para poder dar un debate serio.

¿No te parece llamativa la falta de voces políticas que hablen de cannabis medicinal en Misiones?

Sí, me llama mucho la atención. Sobre todo, porque es un tema sumamente actual y transversal a cuestiones sociales que se ven día a día. Se trata de personas que buscan mejorar su calidad de vida. Teniendo la posibilidad de avanzar sobre una solución y una respuesta para ellas, no lo hacemos, a pesar de que tenemos todas las herramientas para hacerlo. Evidentemente, hay intereses que hacen que esta regulación a nivel provincial no progrese, a diferencia de lo que está sucediendo actualmente en otras provincias.

A Misiones la noto dormida. No se levanta a debatir y dar discusiones que, insisto, son transversales a toda la sociedad y son problemas que afectan a familias totalmente desprotegidas por hacer algo que lo único que busca es mejorar su calidad de vida, corriendo el riesgo de ser detenidas y sometidas a procesos penales que son injustos.

¿Cuál es la situación de Misiones respecto del cultivo de cannabis para uso medicinal?

La realidad de los misioneros que cultivan en sus casas es exactamente igual a la de las personas que lo hacen en otras provincias. Esta es una actividad que está criminalizada y la respuesta estatal, tanto a nivel nacional como provincial, va en esa línea. Hay que recordar que cultivar para la producción y elaboración de estupefacientes es un delito. También está reprimido el consumo personal. El tema acá es que es así en la medida de que sean realizadas con destino ilegítimo y sin autorización. Y si bien estas personas no producen con un fin ilegítimo, porque lo hacen para su propio consumo, lo que sucede es que no están autorizadas. La consecuencia directa es que se les terminan abriendo causas penales. También, quedan expuestas a vejaciones y malos tratos por parte de las fuerzas de seguridad, con el riesgo de que les allanen la casa o de que les hagan una requisa personal. Actos fuertes, feos, intimidatorios. Y lo peor de todo es que pierden su medicina, pierden su materia prima, y luego ya es difícil retomar el tratamiento que venían realizando. Quedan con miedo y estigma por haber sufrido el proceso penal. La Justicia, luego, en el 99,9 % de los casos, las sobresee o las absuelve por la aplicación del precedente del Fallo Arriola de la Corte Suprema de Justicia en 2012. Pero el daño ya está hecho.

Se ve un aumento importante en la venta ilegal de aceite medicinal de cannabis en la provincia. ¿De dónde se obtiene?

La comercialización de productos derivados del cannabis es un tema en sí mismo. Por suerte, hoy sus propiedades medicinales no están en discusión. Que el cannabis hace bien a la salud, todos los sabemos. Y ya es socialmente aceptado, no como hace unos años. Es cada vez más la gente que recurre a esta terapia alternativa para paliar sus patologías. Lo cierto es que hay muchas personas que no saben cómo hacerlo en su casa, o no lo hacen por el miedo a que le abran un proceso, entonces recurren a un mercado que claramente es ilegal, porque está prohibida su comercialización. Y el problema de recurrir a este tipo de productos, que se elaboran y comercializan sin ningún tipo de control y certificaciones estatales, es básicamente que nadie sabe qué es lo que contienen en realidad. Muchas veces, la gente compra cosas que no sabe qué son. Se lo venden como un aceite de cannabis, o como una crema o un ungüento, y la verdad es que es muy probable que carezcan de la sustancia. Hay que tener en cuenta que para un gotero necesitás una planta, y hay gente que vende un montón de goteros, miles. Es irreal, porque se necesitaría mucha materia prima para abastecer semejante cantidad y nadie tiene hectáreas de plantaciones en su casa.

Por eso, encontramos productos que no tienen nada o tienen muy poco de cannabis, y los efectos que producen no son los esperados. Eso genera una concepción bastante negativa de las personas usuarias sobre el producto, porque tienen la esperanza de que les servirá y en realidad no sucede. Pero no porque el cannabis sea malo, sino porque los productos no tienen cannabis.

¿Qué pensás acerca de la empresa estatal MisioPharma?

La única manera de cortar con este mercado ilegal es que sea el Estado el que se encargue de elaborar medicamentos certificados. Así, la gente podría acceder, en el caso de que quiera acceder, a productos derivados del cannabis sabiendo lo que compra y lo que está por consumir. En ese sentido, el establecimiento de empresas como MisioPharma tiene un efecto positivo. Quienes buscamos la regulación del autocultivo, en realidad buscamos una regulación que establezca un acceso democrático a la sustancia y que las personas que elijan autocultivar no sean criminalizadas. O, si eligen comprar, que sepan que están comprando algo que realmente está certificado y avalado. Por eso, la única forma es que sea el Estado quien lo garantice. Si para eso recurre a la creación de una empresa, está buenísimo.

En todo caso, el problema con MisioPharma es la forma y el mecanismo a través del cual se llega a su creación, porque las provincias que han avanzado en la constitución de empresas estatales, como es el caso de Jujuy, lo pudieron hacer porque su legislación local lo permite. Nuestra ley local no le da la posibilidad al Estado misionero de crear una sociedad así. De hecho, nosotros adherimos a la ley nacional que prevé un mecanismo de acceso a esta sustancia único y exclusivo a través de cultivos del INTA, para la investigación del CONICET y elaborados por laboratorios públicos, no por empresas estatales. MisioPharma fue creada sin una ley de la Cámara de Representantes que la avale, así que no sabemos cómo fue el proceso. También figura con un capital inicial de 10 millones de pesos que tampoco sabemos de dónde salió, y esto es un problema.

La Ley 27.350 de Investigación médica y científica del uso medicinal de la planta de Cannabis y sus derivados sancionada en 2017, promueve el acceso al aceite de cañamo a las personas que se incorporen a un programa del Ministerio de Salud.

Cuando uno quiere acceder a los instrumentos que posibilitaron la creación de la sociedad, no puede. La Dirección de personería jurídica del Registro de Comercio no cede la copia del estatuto, pese a que MisioPharma es una empresa estatal y que, por ley, la información debería ser accesible públicamente para cualquier persona. A su vez, cuando se solicita un turno, te los dan para muy adelante y cobran un dinero aparte por las copias certificadas de un estatuto que no sabes si te lo van a dar. Supuestamente, tenés que pedir una autorización y fundamentar. Toda una burocracia que no tiene ningún sentido, siendo que esto debería ser público.

Como abogado especializado en el tema y activista de una organización como Reset, ¿cuáles son tus objetivos?

La ley nacional es una ley vacía y absolutamente inaplicable, imposible de llevar a la práctica en la actualidad. Lo que pretendo es que Misiones ejerza su autonomía, que ejerza su condición de preexistente al país, y regule para sí esta cuestión del cannabis medicinal, ya que tiene la potestad de hacerlo. Que se reconozca el autocultivo como acceso al derecho a la salud es fundamental y ojalá la provincia en algún momento lo pueda regular mediante una buena normativa. Y que se pueda dar el debate en la Legislatura, como tiene que ser. Eso espero. No pierdo las esperanzas. Ojalá pase pronto.

 

Arte: Emmanuel Schönfeld Estani

Salir de la versión móvil